Artículo del blog Inteligencia artificial
Antes del prompt: diseñar la arquitectura de una conversación
Cuando varios agentes participan, importa quién puede responder a quién. Una guía para pensar roles, turnos, memoria y evaluación antes de automatizar una discusión.

La conversación también tiene un diseño
Imaginemos una mesa de trabajo en la que todos hablan por turnos, pero nadie puede responder directamente a otra persona. Ahora permitamos réplicas y un moderador que decida qué cuestión se retoma. Aunque conservemos a los participantes y el tema, hemos cambiado las posibilidades de interacción. Este ejemplo imaginario ayuda a pensar los sistemas multiagente: no basta con enumerar modelos y asignarles nombres. Hay que describir el espacio comunicativo que construimos para ellos. Las reglas pueden facilitar una comparación de argumentos o convertir la actividad en una sucesión de monólogos.
Una pregunta de investigación
El paper presentado en el workshop MALGAI de ICLR 2026 estudia modalidades comunicativas y redes de interacción entre agentes. La referencia completa y el estado del trabajo están disponibles al final de este ensayo. Aquí me interesa desarrollar una pregunta de diseño que se desprende de esa agenda: ¿qué tipo de conversación queremos que sea posible? Un sistema para explorar objeciones necesita oportunidades de desacuerdo; uno para organizar información necesita criterios claros de selección. Usar la misma estructura para ambas tareas puede ocultar diferencias importantes antes de que siquiera evaluemos una respuesta.
Cuatro decisiones antes de ejecutar
Primero, definiría el propósito de cada rol sin confundir una etiqueta con una competencia real. Después precisaría qué información puede consultar cada agente y qué mensajes de los demás recibe. La tercera decisión sería el derecho de réplica: a quién se puede responder y cuántas veces. Finalmente, establecería cómo termina la discusión y quién revisa el resultado. Un límite de turnos evita una conversación interminable, pero no demuestra que se haya alcanzado una conclusión suficiente. Por eso conviene separar la condición de cierre del criterio con el que juzgaremos la calidad.
Comparar sin cambiar todo a la vez
Para explorar una decisión, conservaría la tarea y las fuentes mientras modifico una regla de interacción. Por ejemplo, comparar una ronda independiente con otra que permite responder a una objeción. Guardaría los mensajes y anotaría las condiciones de ejecución para poder revisar qué sucedió. No buscaría únicamente una conclusión más convincente: también examinaría qué evidencia se perdió, qué desacuerdo quedó sin atender y qué afirmaciones circularon sin respaldo. Esta es una propuesta de lectura crítica, no una receta que garantice mejores resultados en cualquier modelo o contexto.
La responsabilidad sigue siendo una decisión de diseño
Un conjunto de agentes puede producir una respuesta unificada sin que exista acuerdo bien fundamentado. Conviene conservar el camino hacia la síntesis y permitir que una persona revise sus apoyos. En una aplicación real también habría que definir qué acciones requieren autorización y cómo detener una secuencia equivocada. Mi propuesta es empezar por esas preguntas y elegir las herramientas después. Diseñar una conversación significa organizar oportunidades de hablar, responder y corregir; evaluar su resultado exige comprobar si esas oportunidades sirvieron al propósito que habíamos definido.
